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Entre dudas y presiones, la CGT se movilizó por el Día del Trabajador sin señales sobre el quinto paro general contra Milei

La CGT exhibió una profunda división interna y optó por moderar el tono frente a la posibilidad de una nueva medida de fuerza durante su acto central en la Plaza de Mayo en conmemoración del Día del Trabajador, consolidando su postura opositora ante el gobierno de Javier Milei pero sin anunciar un nuevo paro general.

Esta definición estratégica se produce cuando, en paralelo, un sector sindical vinculado a Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández propone llevar adelante una huelga de 36 horas, lo que agudiza las tensiones hacia el interior de la central obrera.

A pesar de que la movilización mostró una convocatoria importante, la concurrencia resultó menor a la prevista y hubo amplios sectores vacíos en la propia Plaza de Mayo. La jornada estuvo signada por la ausencia de figuras clave en el escenario central del acto, como Hugo Moyano, de Camioneros, y Sergio Romero, de UDA, mientras que Pablo Moyano encabezó la columna del sindicato en la calle y Roberto Bonetti lideró la presencia de la UOM Capital tras la ausencia de Abel Furlán. La manifestación reflejó así un clima de expectativa contenida, con reclamos insistentes por parte de agrupaciones de izquierda, encabezadas por Eduardo Belliboni, del Polo Obrero, que exigían públicamente: “Paro, paro, paro, paro general”.

Durante el acto, los tres cotitulares de la CGT evitaron comprometer públicamente una inminente medida de fuerza. Sólo Octavio Argüello (Camioneros) sugirió endurecer el accionar gremial al advertir: “Se terminó la paciencia” y llamar a “profundizar los conflictos”. La víspera de la movilización, Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) había anticipado que no se descartaban “nuevas protestas ni la posibilidad de un paro”, mientras que Jorge Sola (Seguros) había afirmado: “Claramente, vamos a ir hacia una medida de fuerza mucho más fuerte”.

El llamado de los sectores disidentes para realizar un paro de 36 horas refleja la creciente presión sobre la conducción nacional de la CGT para intensificar el conflicto con el Gobierno. En el acto de la Plaza de Mayo, Jerónimo enfrentó los reclamos por un paro general durante su discurso y respondió a los cuestionamientos desde los sectores más combativos: “A todos aquellos que nos critican les decimos que la CGT siempre estuvo y declaramos un paro general a los 15 días del Gobierno”, afirmó con visible molestia.

Por su parte, Sola, al tomar la palabra, amplió la mirada estratégica de la central al colocar en perspectiva la necesidad de acciones más allá de la protesta gremial: “Protestar es nuestra responsabilidad. Reclamar es nuestra responsabilidad. Lo vamos a hacer. Lo hacemos en cada uno de los gremios. Lo hacemos en cada una de las actividades. Acompañamos a las organizaciones sociales, los colectivos de discapacidad, estudiantiles. Pero no basta con eso. No basta sólo con protestar y reclamar. Convoco a que demos un paso más», expresó.

En otro momento del acto, Sola dejó claro uno de los ejes de la nueva estrategia sindical: “Seamos capaces de crear futuro. Está en nuestras manos y está en nuestro coraje y valentía de cada mujer y de cada trabajador, en que nos acompañemos a crear, a imaginar. Tenemos esa responsabilidad histórica, cada trabajador nos reclama eso y queremos ir hacia un nuevo contrato social. Tenemos que crear que la justicia social sea lo importante en un proyecto de gobierno”. Esta orientación refleja la intención de la corriente mayoritaria de la CGT de construir una alternativa política al actual oficialismo, en vistas al recambio presidencial de 2027.

El armado político y las tensiones de cara al futuro

En las últimas semanas, diferentes sectores de la CGT mantuvieron conversaciones con figuras del ámbito político. Un grupo de dirigentes se reunió con el influencer evangélico Dante Gebel, identificado como potencial candidato a la Presidencia, mientras que otros sindicatos mantienen su apoyo al gobernador Axel Kicillof, e incluso algunas facciones exploran la postulación del exgobernador Sergio Uñac. Dentro de este contexto, uno de los líderes cegetistas subrayó: “Hay que construir una alternativa política que contenga al peronismo, pero con eso no alcanza”, enfatizando la necesidad de una coalición opositora amplia para disputar el poder a Milei.

La CGT, especialmente su mayoría identificada como dialoguista, evalúa que una nueva medida de fuerza ante el gobierno es probable y posiblemente inevitable, aunque recalca la importancia de “construir los consensos internos” antes de avanzar hacia lo que podría constituir el quinto paro general contra Milei, según lo precisó un jefe sindical. Sin embargo, la fragmentación interna es evidente, con sectores rebeldes, como el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) liderado por Abel Furlán, apostando por una agenda autónoma de mayor confrontación directa, mientras que otros dirigentes apuestan a que la justicia frene la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo.

Las próximas semanas serán determinantes para el devenir de la disputa en la CGT, en tanto el grupo alineado con Barrionuevo, Maturano y Fernández impulsa la propuesta de una huelga de 36 horas, y el FRESU profundiza su plan de movilización propio. Mientras tanto, la conducción nacional enfrenta el desafío de administrar la diversidad interna y redefinir su estrategia, en un contexto marcado por la inminencia de un Mundial de Fútbol que trasladará el centro de atención social y política del país.

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